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Blog del eBook El Maestro de la Realidad

jueves, 31 de mayo de 2018

RASGOS DE PERSONALIDAD DEL SIN PERDÓN


«¿Prefieres tener razón o ser feliz?». Está claro que la respuesta amorosa es elegir la felicidad en lugar de la necesidad del ego de tener razón, pero la felicidad es difícil de alcanzar cuando crees que te han hecho mucho daño.

La falta de perdón nos duele de muchas maneras desagradables. Cuando el ego nos impide perdonar, nos resulta inevitable asumir y representar ciertos arquetipos que están marcados por el temor. Estos son algunos de los rasgos de personalidad que surgen de los caminos sin perdón del ego. 

La víctima diaria: Cuando no estamos dispuestos a perdonar, nos sentimos víctimas cada día al despertar. Nos aferramos estrechamente a los dolores y resentimientos del pasado, y los repasamos en la mente una y otra vez. Este repaso automático refuerza la ilusión del ego y fortalece nuestra percepción de ser víctimas. Al final nos identificamos tanto con el papel de víctimas que empezamos a establecer esa dinámica en todas las relaciones. 

El boxeador iracundo: Cuando el ego se siente atacado, su respuesta inmediata es devolver el ataque. El ego tiene fe en el miedo y cree que estamos a merced de un mundo cruel. De modo que siempre tiene los guantes de boxeo preparados, y está en alerta para devolver el golpe. El boxeador enfadado irradia estos pensamientos y esta energía defensiva, lo que crea más experiencias negativas. Es un ciclo perverso. 

La persona cerrada y protegida: es la persona a la que el ego la ha convencido de que se cierre al mundo por temor a que le vuelvan a hacer daño. La persona cerrada tiene una vida limitada, se esconde, escapa de toda posibilidad de conflicto y evita la intimidad. Estas solo son unas pocas de las muchas formas en que la falta de perdón del ego nos mantiene maniatados en las relaciones. Abandonar la necesidad de tener razón y rendirse al perdón es la única manera de superar la pesadilla sin perdón del ego. Si de verdad queremos disfrutar de las relaciones, debemos respetarlas mediante el acto milagroso del perdón.

Cuando elegimos paz, nos quitamos los guantes de boxeo, salimos del escondrijo y empezamos a perdonar. El proceso de perdón requiere estar dispuesto a ver las cosas de otra manera. "... no se sugiere que pretendamos que no ha ocurrido nada, sino más bien que reconozcamos la experiencia del ego y elijamos percibirla con amor."

Elegir la felicidad siempre es el camino de menor resistencia. Cuando confirmas tu compromiso con la felicidad, debilitas tu fe en el resentimiento. Por último, es importante comprometerse a abandonar la mentalidad de víctima. Si quieres soltar con honestidad tus resentimientos, tienes que dejar de querer ser víctima. A menudo nos vemos atrapados en este papel porque el ego prospera en él. Superarlo requiere asumir el compromiso de ver las cosas de otra manera.


Bernstein, Gabrielle . Los milagros ocurren: 40 días que cambiarán tu vida 

jueves, 24 de mayo de 2018

LO QUE ES ADENTRO ES AFUERA


Aquellos que nos ayudan, o nos hacen tropezar, ya sea que lo sepan o no, son los sirvientes de esa ley que moldea hacia afuera, circunstancias en armonía con nuestra naturaleza interna.

Es nuestro concepto de nosotros mismos lo que nos libera o nos limita, aunque puede usar agentes materiales para lograr su propósito.

Dado a que la vida moldea el mundo externo para reflejar los arreglos internos de nuestras mentes, no hay manera de que traigamos la perfección externa que buscamos más que la de transformarnos a nosotros mismos. No hay ayuda que venga de afuera; las colinas a las que elevamos nuestros ojos son aquellas de un rango interno. Es, entonces, a nuestra conciencia a donde debemos dirigirnos como la única realidad, el único fundamento en donde todo fenómeno puede ser explicado. Podemos confiar absolutamente en la justicia de esta ley, para que nos dé solamente aquello que es de la naturaleza de nosotros mismos.

Intentar cambiar al mundo antes de que cambiemos nuestro concepto de nosotros mismos es luchar en contra de la naturaleza de las cosas.

No puede haber un cambio externo hasta que no haya primero un cambio interno. Así como es adentro, es afuera. No estoy proponiendo indiferencia filosófica, cuando estoy sugiriendo que debemos imaginarnos a nosotros mismos ya siendo aquello que queremos ser, viviendo en una atmósfera mental de grandeza, en vez de usar medios físicos y argumentos para lograr el cambio deseado.

Todo lo que hagamos, sin estar acompañado por un cambio de conciencia, es el inútil reajuste de superficies.

No importa cuánto trabajemos duro y nos esforcemos, no podemos recibir nada más de lo que nuestra asunción afirma. Protestar en contra de cualquier cosa que nos suceda a nosotros, es protestar en contra de la ley de nuestro ser y nuestra soberanía, sobre nuestro propio destino.

Las circunstancias de mi vida, están muy cercanamente relacionadas a mi concepto de mí mismo, para no ser formadas por mi propio espíritu desde algún depósito dimensionalmente más grande de mí ser. Si hay dolor en mí en estos acontecimientos, yo debería buscar la causa dentro de mí mismo, porque yo soy movido aquí y allí y hecho para vivir en un mundo en armonía con mi concepto de mí mismo.

Meditaciones intensas traen una unión con el estado contemplado, y durante esta unión vemos visiones, tenemos experiencias y nos comportamos de acuerdo con nuestro cambio de conciencia. Esto nos muestra que una transformación de conciencia resultará en un cambio de ambiente y comportamiento.

Todas las guerras prueban que las emociones violentas son extremadamente potentes en precipitar reordenamientos mentales. Cada gran conflicto ha sido seguido por una era de materialismo y avaricia, ideales por los cuales el conflicto ostentosamente había sido declarado y sumergido.

Esto es inevitable, porque la guerra evoca el odio, el cual impulsa un descenso en la conciencia, desde el plano del ideal, al nivel desde donde el conflicto fue declarado.

Si pudiéramos llegar a estar emocionalmente excitados sobre nuestros ideales tanto como nos excitamos por nuestros disgustos, ascenderíamos al plano de nuestro ideal tan fácil como ahora descendemos al nivel de nuestros odios.

El amor y el odio tienen un poder mágico transformador, y crecemos a través de ejercitarlos hacia la semejanza de lo que contemplamos.

Por intensidad de odio creamos en nosotros mismos el personaje que imaginamos en nuestros enemigos. Las cualidades mueren por falta de atención, así que los estados desagradables sería mejor que los borremos al imaginar: “belleza por cenizas, alegría por luto” (Isaías 61: 3), en lugar de ataques directos en el estado del cual quisiéramos liberarnos. “todo lo amable, todo lo honorable, en esto meditad.” (Filipenses 4: 8), porque nosotros nos convertimos en aquello con lo que estamos en relación.

No hay nada que cambiar más que nuestro concepto de nosotros mismos. Tan pronto como logremos transformar a nuestro ser, nuestro mundo se disolverá, y se remodelará a sí mismo en armonía con aquello que nuestro cambio afirma. 


Titulo original en ingles: Out of This World.. Neville, Godard

domingo, 20 de mayo de 2018

LA QUEJA



La Queja. (extracto)
Eckhart Tolle.

Una de las ocupaciones favoritas del ego es quejarse de otras personas, es muy satisfactorio, porque mientras más me quejo de alguien, mejor me siento conmigo mismo y más creo estar en lo correcto. El mundo está lleno de gente que te da muchas oportunidades para quejarte. Nunca te faltara gente de la cual quejarte y la vida te hace eso, no para molestarte, sino para hacerte más consciente. Así que todas estas personas que no están a la altura de tus expectativas, que deberían hacer exactamente lo que es correcto, y ser exactamente como deberían ser para llenar tus expectativas, están allí para crear consciencia en ti.

Tienes que estar pendiente cuando te quejes de otros o de lo que sea, incluso de cosas sencillas (como que alguien no llegó a tiempo a la cita), ver si puedes salirte del patrón de la queja. Desafortunadamente para el ego pareciera como si estuvieras hambriento, y eso es lo que es, el ego va empezar a sentir que se está encogiendo: “si no me quejo me disminuyo, no puedo expandirme si no me estoy quejando”, porque cuando te quejas creces y mientras más fuerte y emocional sea la queja más creces como un globo. Y luego puede que la ira se añada a la queja: “¡estoy harto de esta gente, ¿quiénes se creen ellos que son?!”

Practica esto. Tan pronto sientas que vas a expresar una queja puedes practicar y renunciar a hacerla y ver cómo se siente. Al principio sentirás como si te faltara algo en tu vida, y luego sentirás como va surgiendo la paz.

¿Podrías estar pensando que debes convertirte en un tonto y permitir que la gente haga lo que sea? No, cualquiera que sea la información que le tengas que expresar a alguien, puedes hacerlo sin quejarte o puedes tomar acción sin quejarte. Por ejemplo, si llamas a una persona para que te repare algo en tu casa y esa persona no se presenta, y lo llamas otra vez y te dice: “si, voy para allá a las 3” y aún así no aparece, en algún momento tendrás que decir “está bien, voy a tener que buscarme a otra persona”. Entonces puedes llamarlo y decirle: “como usted no apareció en dos o tres ocasiones voy a tener que llamar a alguien más y gracias por escuchar" (risas).

Quejarte no lo ayuda, no va hacer a esa persona mas consciente, solo fortalece la identificación con tu falso ego, ese es el único beneficio que tiene.

Así que puedes actuar, informar a alguien de esto o aquello sin quejarte de ellos. Otra cosa que ocurre cuando te quejas es que creas seudoidentidades en tu mente sobre lo que son estas personas de las que te quejas, porque cuando te quejas tu mente se convierte en lo que esa persona es. Así que lo que esa persona realmente es, queda virtualmente anulado por la queja mental que tienes de él o ella, perdiendo contacto totalmente con ese otro ser humano y el otro ser humano llega a ser totalmente “otro”, y ni siquiera te das cuenta de que comparten una esencia común, unidad, bondad… La queja mental borra por completo el resto de la persona, muy rápidamente, muy fácilmente, y esa es otra forma de perder el espacio interior, es uno de los patrones de la mente.

Agradece a toda esta gente quienes de acuerdo al juicio de la mente carecen de esto, de aquello o de todo esto y son desagradables, porque te hacen más consciente. Eso es parte de las limitaciones que encuentras. Piensa en los maestros sufíes y en el entrenamiento escogido por ellos mismos. Ahora imaginen a esa misma persona diciendo: “lo que el me hizo a mi… me convertí en esclavo, ni siquiera pagó algo para comprarme solo me tomó y ahora mira la forma en que me trata, tengo que vivir esta existencia tan miserable; esta persona no tiene ninguna consciencia, es un ser humano vil”, y podría seguir quejándose en su mente por años, lo cual seria muy satisfactorio para su ego. Luego, emergería como un ego todavía mayor diciéndote: “yo le puedo decir como son los seres humanos, ¡yo lo se!”.

Así que como practica espiritual, recomiendo no quejarse, lo cual no significa que no puedes tomar acción (ya lo sabes). No quejarse comienza por no quejarse en voz alta y si dejas de decir algo, quizá en tu mente siga ocurriendo; entonces, tienes que poner allí tu atención, viendo si hay algún progreso en tus pensamientos de queja dentro de tu cabeza. Incluso cuando hayas logrado no decirlo en voz alta, sigue alerta para ver si tu mente sigue quejándose.

Una vez que miras el pensamiento te das cuenta que ese tipo de pensamiento no hace tu vida más placentera o más alegre, no realmente, y puedes vivir sin él… la vida es mucho mejor sin él, más liviana, más clara.

jueves, 17 de mayo de 2018

LOS 10 PRINCIPIOS DE LA FELICIDAD . ECKHART TOLLE:



1.- NADIE VA A DARME LA FELICIDAD, SÓLO YO PUEDO CONSEGUIRLA. En este primer pensamiento, el ser humano toma la responsabilidad de su vida e inicia una búsqueda y un esfuerzo por encontrar eso que tanto busco.

2.- YO SOY UN SER ÚNICO EN TODA LA TIERRA, NADIE ME COMPRENDE MEJOR QUE YO, Y NADIE SABE LO QUE YO NECESITO MEJOR QUE YO. En este segundo principio se dan las bases para eliminar cualquier ofensa que las personas reciban de parte de otras; cualquier comentario que deprima a una persona podrá ser nulificado bajo este principio, ya que la persona reconoce que nadie puede opinar acerca de ella, puesto que nadie la conoce mejor que ella misma.

3.- LO QUE RECIBO AHORA ES LO QUE SEMBRÉ AYER, Y LO QUE SIEMBRE AHORA SERÁ LO QUE RECIBA MAÑANA. Este tercer principio permite al ser humano reconocer que los problemas actuales son resultado de acciones incorrectas del pasado, pero que, por lo mismo, el momento presente es el indicado para ir sembrando un futuro.

4.- NI EL PASADO NI EL FUTURO PUEDEN LASTIMARME, SÓLO EL PRESENTE TIENE VALOR EN MI VIDA. Entendiendo este cuarto principio, la persona le dará todo el valor que tiene su momento presente y le restará importancia a los hechos pasados que le causan remordimientos, y a los hechos futuros que le causan angustia.

5.- SÓLO YO DECIDO LO QUE DEBO HACER EN ESTE MOMENTO. Es decir, el ser humano entiende que las influencias ajenas son tan sólo eso, influencias, y él es el único que puede decidir qué hacer en ese instante.

6.- SÓLO EN EL AMOR Y EN LA PAZ INTERIOR PUEDO TOMAR LAS DECISIONES CORRECTAS. Es decir, si hemos de actuar en el tiempo presente, tendremos que hacerlo en paz y con amor, pues de esta manera, las acciones que tomemos estarán inspiradas en nuestra más alta capacidad tanto de servicio como de inteligencia.

7.- EN MIS DECISIONES TOMARÉ SIEMPRE EN CUENTA EL BENEFICIO DE LOS DEMÁS. Es decir, tomaré aquellas decisiones que beneficien a la mayor cantidad de personas; de esta forma, mi vida se estará encaminando hacia la más alta gloria que es la de recibir la compensación por el servicio prestado a los demás.

8.- MI CARA ES EL REFLEJO DE MI ESTADO INTERIOR. Es decir, cuidemos siempre el aspecto de nuestro rostro, adornémoslo siempre con la sonrisa, y que los ojos se encuentren siempre prestos a mandar una mirada de amor, porque de esta forma estaremos reflejando la serena armonía de quien ha aprendido a caminar en el sendero de la felicidad.

9.- SOY UNA PERSONA AL SERVICIO DE LA HUMANIDAD. Es decir, todo lo que yo haga, todo lo que yo diga, todo lo que yo piense o sienta, servirá para gloria de la humanidad, o bien, para perdición de ella.

10.- YO TENGO UNA MISIÓN EN LA VIDA, SER FELIZ Y HACER FELIZ A LOS DEMÁS. Este último principio da sentido a nuestra existencia, y, a la vez, orienta nuestros esfuerzos hacia el beneficio de toda la humanidad.

Fuente: https://www.linkedin.com/pulse/los-10-principios-de-la-felicidad-eckhart-tolle-marc-clusa/

miércoles, 9 de mayo de 2018

EL HABLA CORRECTA



Consciente del sufrimiento que causan hablar irreflexivamente y la incapacidad de escuchar a los demás, me comprometo a hablar con afecto y a escuchar con atención para aportar alegría y felicidad a los otros y aliviar su sufrimiento. 

Sabiendo que las palabras tienen el poder de provocar la felicidad o el sufrimiento, estoy decidido a hablar con veracidad, pronunciando palabras que inspiren auto-confianza, alegría y esperanza. No difundiré noticias de las que no esté seguro ni criticaré o condenaré nada de lo que no tenga la certidumbre. Me abstendré de pronunciar palabras que puedan causar división o discordia, o susceptibles de provocar la separación de la familia o la comunidad. Estoy decidido a hacer todo lo posible por reconciliar y resolver todo tipo de conflictos, por insignificantes que sean.- Dice el cuarto ejercicio de Conscienciación, y ofrece una descripción muy exacta del Habla Correcta.

La explicación clásica del Habla Correcta es:
  • Hablar con veracidad; cuando algo es verde decir que es verde y no violeta.
  • No hablar con una lengua viperina; no decimos una cosa a una persona y otra distinta a otra persona. Como es natural, podemos describir la verdad de diferentes maneras para ayudar a las diferentes personas que nos escuchan a comprender lo que queremos decir, pero debemos ser siempre leales a la verdad.
  • No hablar con crueldad. No debemos gritar , calumniar , maldecir, fomentar el sufrimiento ni crear odio. Incluso a los que tienen buen corazón y no desean herir a los demás se les escapan a veces palabras hirientes. Cuando decimos algo inyectado de veneno, es por lo común debido a la energía de nuestros hábitos. Nuestras palabras son muy poderosas, pueden afectar seriamente a los demás.
  • No exagerar ni adornar lo que decimos. No debemos dramatizar innecesariamente haciendo que las cosas parezcan mejor, peor o más extremas de lo que en realidad son. Si alguien está un poco irritado no diremos que está furioso.

La práctica del Habla Correcta consiste en intentar cambiar nuestros hábitos para que nuestras palabras surjan de la semilla de Buda que tenemos en nosotros y no de las semillas insanas que han quedado por resolver.

El Habla Correcta se basa en el Pensamiento Correcto. Las palabras son nuestros pensamientos expresados en voz alta. Como es natural, pensamos cosas que no queremos decir y parte de nuestra consciencia tiene que funcionar como filtro.

A veces, cuando llevamos sufrimiento dentro, este se manifiesta a través de palabras que decimos sin pensar. Esto sucede en especial cuando no practicamos la Atención Correcta, entonces, no somos conscientes del sufrimiento que se está acumulando en nuestro interior y decimos o escribimos cosas que no queremos decir y no sabemos de donde salieron nuestras palabras. No pretendíamos decir algo que pudiera lastimar a los demás, pero lo hacemos. Cuando los pensamientos salen de nuestra mente en forma de palabras, si van acompañados de la Atención Correcta, sabemos si lo que decimos es útil o creará problemas.

Escuchar profundamente es la base del Habla Correcta. Sea lo que sea que digamos, no hablaremos correctamente sino escuchamos con atención, porque tan solo expresaremos nuestras ideas sin tener en cuenta a la otra persona. Escuchar de manera compasiva es curativo. Cuando alguien nos escucha de ese modo sentimos cierto alivio al instante. Escuchar atentamente alimenta tanto al que habla como al que escucha. A veces solo diez minutos de escuchar atentamente pueden transformarnos y devolvernos la sonrisa. Si escuchas a alguien con actitud crítica, no se aliviará su sufrimiento.

Muchos han perdido la capacidad de escuchar y utilizar palabras afectuosas con los seres queridos. Quizá por eso es que muchos se sienten solos hasta en su propia familia y recurren al terapeuta en busca de quien los escuche. Si realmente amas a alguien, debes aprender a ser un buen oyente; puedes ser el mejor terapeuta para quienes amas si aprendes el arte de escuchar atenta y compasivamente.

Hemos perdido la capacidad de decir las cosas con calma, nos irritamos con demasiada facilidad; perdimos la capacidad de hablar con amabilidad. El Cuarto Ejercicio de Concienciación es muy importante para reestablecer la mutua comunicación.

Para que la compasión siempre esté presente en ti debes inspirar y espirar conscientemente. –Le escucho no solo porque deseo saber que hay en su interior o aconsejarle, sino porque quiero aliviar su sufrimiento- Esto se denomina escuchar compasivamente. Debes escuchar de tal forma que seas compasivo durante todo el tiempo que estés escuchando. Ese es el arte. Al margen de lo que te digan, por muy equivocada que sea la información que te transmitan y por injusto que sea su modo de ver las cosas, aunque te condenen o te echen la culpa, sigue sentado en silencio, inspirando y espirando. Mantén la compasión que sientes por esa persona. Pero si sentís que no podes escucharlo con compasión, pídele que continúe en otro momento. Si no estás en buena forma no podrás escuchar lo mejor que puedes.

A veces hablamos con tanta torpeza que provocamos nudos internos en los demás. Después decimos “Solo dije la verdad”. Puede que sea cierto, pero si nuestra manera de hablar causa sufrimiento innecesario, no es el Habla Correcta. La verdad debe presentarse de forma que los demás puedan aceptarla. Las palabras que lastiman o destruyen no son el Habla Correcta. Considera tus palabras atentamente antes de decirlas, para que sean correctas en forma y en contenido. Si no eres capaz de hablar con serenidad, ese día no hables. Abre la boca y habla sólo cuando estés seguro de poder hablar con serenidad y afecto. Debes entrenarte en ello para ser capaz de hacerlo.

Escribir cartas es como hablar. A veces una carta puede resultar más segura que hablar, porque puedes releer lo que has escrito antes de enviarla. Mientras lees lo que has escrito puedes visualizar que la otra persona recibe tu carta y evaluar si lo que has escrito es acertado y apropiado. Tu carta, para poder calificarla de Habla Correcta, debe regar las semillas de la transformación en la otra persona y despertar algo en su corazón. Si hay una frase que pueda malinterpretarse o ser causa de disgusto, escríbela de nuevo. La Atención Correcta te dice si expresas la verdad de la manera más hábil. Lee atentamente una carta antes de enviarla, porque una vez enviada no podrás recuperarla.

La compasión es la única energía que puede ayudarnos a conectar con otra persona. La persona que carece de compasión nunca puede ser feliz. Cuando observas a la persona a la que vas a enviar la carta, si puedes imaginar su sufrimiento, sentirás compasión. En el momento en que la sientas te encontrarás mejor, incluso antes de acabar la carta; y al terminarla, sabrás que la otra persona se encontrará mejor luego de leerla. Al redactar esta clase de carta reestableces la comunicación.

Al escribir un libro o un artículo podemos hacer lo mismo. Escribir es una practica profunda. Para escribir un libro debemos hacerlo con toda nuestra vida y no solo en los momentos que estamos sentados frente al escritorio.

Sin nuestro libro o artículo va a llegar a los demás, no tenemos derecho a expresar sólo nuestro propio sufrimiento si ello hace sufrir a los demás. Los productores de películas, los músicos y los escritores deben practicar el Habla Correcta para ayudar a nuestra sociedad a ir en la dirección de la paz, la alegría y la fe en la vida.

-No me preguntes mas nada. Mi esencia es inexpresable.- A medida que nuestra práctica de meditación se vuelve más profunda, quedamos cada vez menos atrapados en las palabras. Al ser capaces de practicar en silencio, somos libres como un pájaro, permanecemos en contacto con la esencia de las cosas. Para hablar concientemente debemos a veces practicar el silencio. En los momentos de silencio podemos observar con profundidad. Si escuchamos a través del silencio de nuestra mente, cada canto de pájaro y cada silbido del viento entre los pinos nos hablarán.

Las palabras y los pensamientos pueden matar. No podemos dar cabida a ninguna acción de esta índole en nuestros pensamientos o palabras. Si tienes un trabajo en el que no puedas decir la verdad, quizá deberías cambiar de empleo. Para practicar la justicia social y no explotar a los demás, debemos utilizar el Habla Correcta.



Thich Nhat Hanh
De su libro: “El corazón de las enseñanzas de Buda”.

miércoles, 2 de mayo de 2018

EL AMOR INCONDICIONAL COMO PODER


De aquellos que parecen poseer el don de atraer a sus vidas toda clase de cosas buenas, se dice que tienen un poder un tanto misterioso. La habilidad para alcanzar un estado superior del ser, donde no parece existir casi ninguna dilación entre la creación de una forma de pensamiento y la «materialización» de esta, puede verse en términos de amor incondicional y de una ausencia de exigencia o juicio sobre el mundo.

Sé que ese es un poder que está al alcance de todos nosotros cuando empezamos a adoptar los principios básicos de la manifestación espiritual. Lo que sucede es que normalmente no reconocemos la magnitud de ese poder que tenemos en virtud de nuestra capacidad para crear pensamientos y atraer, a partir de ellos, la abundancia del universo. Al pensar racionalmente en él, pensamos inmediatamente en el conflicto entre tener libre albedrío y tener un destino, un conflicto que, a menudo, soslaya la necesidad de pensar y vivir en base al amor incondicional. Nuestro cerebro izquierdo racional nos dice: «Si ya está determinado, no tengo libre albedrío y, por tanto, cualquier cosa que piense ha sido predeterminada, de modo que estoy condenado».

Echemos un rápido vistazo a la cuestión del destino, puesto que se halla incluida en el título del libro, y situémosla en un contexto diferente. El destino no está predeterminado. Tu destino lo determinas tú enteramente.

Cada momento de tu ahora existencial es el resultado de tu pensamiento previo. La idea de que todo ha sido ya dispuesto con antelación es una alucinación. Cada uno puede hacer y manifestar su propio destino.

Tu libre albedrío es el don del amor incondicional. Creas tu propio destino con ese libre albedrío, y cuando te aventuras fuera del camino del amor incondicional, vives simplemente en una ilusión. La idea de que estás separado de la voluntad de Dios te sitúa en una postura servil, de tal modo que Dios se convierte en algo contra lo que tienes que luchar o que debes temer. Evidentemente, si eso fuera cierto, Dios no podría ser al mismo tiempo todo amor.

Una vez que ha arraigado esa ilusión, te conviertes en una víctima de la vida, en lugar de participar activamente en su creación. Pierdes entonces tu capacidad para extender el amor incondicional que es la esencia de tu ser y, en lugar de eso, proyectas tu ego condicionado. En otras palabras, abandonas tu capacidad para estar en unión con la fuerza de Dios que te ha creado, y también pierdes el poder para manifestar o cocrear la vida que deseas. La vida está en conflicto con tu poder superior.

Empiezas a temer este poder superior y a actuar de forma servil. Te desencanta tu incapacidad para atraer cosas positivas y te sientes débil e impotente. Has perdido la alegría y el éxtasis que acompañan a una vida de amor incondicional.

Extraído del libro Construye tu destino, de W.Dyer 

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