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Blog del eBook El Maestro de la Realidad

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miércoles, 27 de diciembre de 2017

LA ACCIÓN QUE SURGE DEL SILENCIO



Un pensamiento, por sí solo, no vale nada.

Necesita de tu atención para tomar poder.

Necesita ser creído para transformarse en emoción.

Es entonces cuando se refleja en el cuerpo; cuando lo haces tuyo, cuando te lo crees.

Un pensamiento sin atención es como una hoja arrastrada por el viento; como un pájaro solitario en migración; sencillamente solo pasa.

Es la emoción la que crea el movimiento, la que crea la acción. Sin emoción no hay acción.

Pero existe un tipo de acción que ocurre sin emoción: la que surge del silencio.

De ese lugar, sin necesidad de pensamientos, sin necesidad de emociones, surge la acción pura, la que está conectada con la naturaleza, con la energía vital.

No dejes que el pensamiento se aloje en tu cuerpo, no dejes que ni tan siquiera te toque. Permite que te atraviese sin dejar rastro. Poco a poco su energía se irá agotando.

Y surgirá una nueva acción. Una acción limpia, silenciosa, natural, amorosa…

No reclamará autoría alguna, pues es la acción sin dueño, surgida de las mismas entrañas del universo para expresar el amor puro de la creación.

La acción que surge la ansiedad, del miedo, de la rabia; siembra las semillas para más ansiedad, más miedo, más rabia…

Solamente la acción que emerge de la paz, es la que crea la Paz.

Solamente la acción que nace desde el amor, siembra las semillas del Amor en el Mundo.

~ Hugo Lega

sábado, 9 de diciembre de 2017

EVALUAR LOS SUEÑOS


Aquello en lo que piensas y lo que se manifiesta en tu experiencia vital siempre guardan una correspondencia vibratoria, del mismo modo que aquello en lo que piensas y lo que se manifiesta en tus sueños siempre guardan una correspondencia vibratoria.

Tus pensamientos dominantes siempre coinciden con tus manifestaciones, de forma que cuando comprendas la absoluta correlación entre tus pensamientos, lo que sientes y lo que se manifiesta en tu experiencia, podrás predecir con precisión todo cuanto va a ocurrir en tu vida.

Es agradable ser consciente de tus pensamientos y, por tanto, consciente de lo que estás creando antes de que se manifieste, pero también es útil reconocer, después de que algo se haya manifestado, el pensamiento que ha conducido a esa manifestación. Dicho de otro modo, puedes realizar conscientemente la asociación entre tus pensamientos, tus sentimientos y tus manifestaciones antes de que se produzca la manifestación o después de que se produzca la manifestación. Ambos sistemas son útiles.

Cuando sueñas algo, siempre coincide con los pensamientos que has tenido. Por consiguiente, puesto que cada uno de tus sueños es una creación tuya, es imposible que sueñes algo que no hayas creado a través de tus pensamientos. El hecho de que se manifieste ahora en tu sueño significa que le has prestado una atención considerable.

La esencia de lo que sientes con respecto a las cosas en las que piensas con mayor frecuencia acaba siempre manifestándose en tu experiencia vital, pero tarda menos tiempo en manifestarse en tus sueños. Por ese motivo, tus sueños pueden ser muy útiles para ayudarte a comprender lo que estás creando en tu estado de vigilia. Si creas algo que no deseas, te será más fácil modificar la dirección de tus pensamientos antes de que se manifieste que esperar a cambiar tus pensamientos después de que se manifieste.

El proceso de «Evaluar los sueños» consiste en lo siguiente: Cuando te acuestes, reconoce conscientemente que tus sueños reflejan con exactitud tus pensamientos.

Debes decirte: Deseo dormir bien y despertarme descansado. Y si es preciso que recuerde algo importante de mis sueños, lo recordaré cuando me despierte.

Luego, cuando te despiertes, antes de levantarte de la cama, permanece acostado unos minutos y pregúntate: « ¿Recuerdo algo de mis sueños?» Aunque seas capaz de recordar diversos aspectos de tus sueños a lo largo del día, por lo general es al despertarte cuando los recuerdas con mayor nitidez. Cuando empieces a recordar uno, relájate y trata de recordar cómo te sentías durante la secuencia del sueño, pues el hecho de recordar tus emociones te proporcionará una información aún más importante que recordar los detalles.

Debes prestar gran atención a cualquier tema para que llegue a ser lo bastante potente como para que se manifieste en tu experiencia. Asimismo, debes prestar gran atención a un tema antes de que empiece a manifestarse en tus sueños. Por ese motivo, tus sueños más significativos siempre van acompañados de una in-tensa emoción. La emoción puede producirte una sensación agradable o desagradable, pero siempre será lo suficientemente intensa para que la recuerdes.

« ¿Cómo me sentí cuando ocurrió eso?» Si te despiertas después de haber tenido un sueño que te ha producido una sensación placentera, puedes estar seguro de que tus pensamientos dominantes con respecto a esa cuestión apuntan hacia manifestaciones que deseas. Si te despiertas después de tener un sueño que te ha producido una sensación desagradable, significa que tus pensamientos dominantes están atrayendo algo que no deseas. Con todo, al margen de dónde te encuentres en relación con lo que se manifiesta en tu experiencia, siempre puedes tomar una nueva decisión y cambiar la manifestación para convertirla en algo más placentero.

Es infinitamente más satisfactorio crear de manera consciente escenarios placenteros en tu experiencia vital que crear por defecto algo que no deseas y luego tratar de transformarlo en algo que deseas. Una vez que se ha manifestado algo, tienes que resolver la cuestión de observar cómo se produce algo no deseado y el pernicioso hábito que lo propició.

Cuando comprendas que tus sueños constituyen un maravilloso reflejo de cómo te sientes y lo que estás creando, podrás empezar a modificar conscientemente tus pensamientos con el fin de incidir de modo positivo en tus sueños. Y tan pronto como recibas ese sueño positivo, sabrás que te diriges hacia una manifestación real más positiva.

Si te despiertas de un mal sueño, no te preocupes, alégrate de haber sido consciente de estar prestando atención a algo que no deseas. Del mismo modo que aprecias los sensores de tu piel que te advierten de que te aproximas a un objeto que quema, aprecia el hecho de que tus emociones te hagan ser consciente de que tus pensamientos se aproximan a algo no deseado.

Cuando sueñas no estás creando. Tu sueño es una manifestación de aquello en lo que has estado pensando en tu estado de vigilia. No obstante, cuando te despiertas y piensas —o comentas— sobre lo que has soñado, esos pensamientos inciden en tus creaciones en ciernes.

Conviene que tomes nota de tu sueño, pero no es preciso que lo describas con todo lujo de detalles. Describe el lugar en el que se desarrolló, las principales personas que aparecían en él, qué ha-cías, lo que otros hacían y, lo que es más importante, cómo te sentías dentro de ese sueño.

Quizá descubras más de una emoción dentro del sueño, pero las emociones no difieren mucho unas de otras. Por ejemplo, no te sentirás al mismo tiempo eufórico y furioso en un sueño por-que la frecuencia vibratoria de esas dos emociones es demasiado extrema para que se manifieste en el mismo sueño. Por tanto, cuando hayas identificado cómo te sentías, si deseas modificar o potenciar esa emoción, te aconsejamos que pases al Proceso 22, «Ascender por la Escala Emocional»

Extraído del libro Cuaderno de trabajo: Pide y se te dará, de Esther y Jerry Hicks

lunes, 10 de julio de 2017

EMOCIÓN, PENSAMIENTO Y SENTIMIENTO


Emoción
La emoción se puede considerar como la fuente de poder que nos guía hacia delante en nuestras metas en la vida. Mediante la energía de nuestra emoción alimentamos nuestros pensamientos para hacerlos realidad. Sin embargo, este poder de la emoción por sí solo puede desperdigarse y perder el rumbo. El pensamiento confiere una dirección a nuestras emociones, y éstas inyectan vida en la imagen producida por nuestros pensamientos.

Las tradiciones antiguas sugieren que somos capaces de tener dos emociones primarias. Quizá para ser más exactos, podríamos decir que a lo largo de nuestras vidas experimentamos varias condiciones que se resuelven en una sola emoción. El amor es un extremo de esas condiciones. Cualquier cosa que creamos que se opone al amor es el segundo extremo, con frecuencia definido como miedo. La calidad de nuestra emoción determina cómo se expresará esta. La emoción, unas veces fluyendo y otras alojada en los tejidos de nuestro cuerpo, está íntimamente relacionada con el deseo, que es la fuerza que conduce a nuestra imaginación a una resolución.

Pensamiento
El pensamiento se puede considerar como el sistema de guía que dirige nuestra emoción. La imagen o la idea creada por nuestro pensamiento es la que determina hacia dónde se dirige nuestra atención o emoción. El pensamiento está íntimamente relacionado con la imaginación. Sorprendentemente, para muchas personas, el pensamiento por sí solo no tiene mucha energía; es sólo una posibilidad sin energía que le dé vida. Es la belleza del pensamiento puro. Ante la ausencia de emoción, no hay poder que pueda hacer realidad nuestros pensamientos. Nuestro don del pensamiento carente de emoción es el que nos permite modelar y simular las posibilidades de la vida sin riesgo, sin crear temor o caos en nuestras vidas. Es sólo con nuestro amor o miedo hacia los objetos de nuestros pensamientos como infundimos vida a las creaciones de nuestra imaginación.

Sentimiento
El sentimiento sólo puede existir cuando hay pensamiento y emoción, puesto que representa la unión de los dos. Cuando sentimos, estamos experimentando el deseo de nuestra emoción fusionada con la imaginación de nuestros pensamientos. El sentimiento es la clave de la oración, al igual que nuestro mundo de los sentimientos lo es para la creación. Cuando atraemos o repelemos a otras personas, situaciones y condiciones que encontramos en nuestra experiencia, quizá deberíamos observar nuestros sentimientos para comprender la razón.

Por definición, para tener un sentimiento, en primer lugar hemos de tener un pensamiento y una emoción. El reto para desarrollar nuestro nivel más elevado de dominio personal es reconocer qué pensamientos y emociones representan nuestros sentimientos.

De estas simples y hasta quizá demasiado simplificadas definiciones, es evidente por qué es imposible «pensar sin más» en experiencias aterradoras y dolorosas. El pensamiento sólo es un componente de nuestra experiencia, «ver» en nuestra mente los posibles resultados. El dolor, sin embargo, es un sentimiento, el producto de nuestro pensamiento alimentado por el amor o el odio hacia lo que nuestra mente cree que ha ocurrido. Los maestros esenios, con esta fórmula, nos invitan a sanar los recuerdos de nuestras experiencias más dolorosas cambiando la emoción de la propia experiencia.

Como antigua base para el axioma moderno «la energía sigue a la atención», una parábola concisa del perdido Evangelio Q describe este concepto: «Quien quiera proteger su vida, acabará perdiéndola». Estas engañosas y breves palabras explican por qué a veces atraemos a nuestras vidas experiencias que son las últimas que habríamos deseado tener. En este ejemplo, mientras nos preparamos y defendemos contra todas las posibilidades y situaciones en las que podríamos perder nuestras vidas, el modelo sugiere que en realidad estamos llevando la atención a esa misma experiencia que estamos intentando evitar. Al no querer, creamos la condición que permite que suceda. En lugar de centrar nuestra atención en lo que no queremos, es mucho mejor identificamos con lo que queremos traer a nuestras vidas y vivir con esa perspectiva. Justamente las afirmaciones proporcionan un maravilloso ejemplo de este principio.

Últimamente, las afirmaciones se han hecho muy populares entre los seguidores de algunas enseñanzas esotéricas y espirituales. En estas tradiciones se sugiere que al afirmar, muchas veces al día, las cosas que elegimos experimentar en nuestra vida, estas llegan a suceder. En general, cuanto menos complicada sea la afirmación, más claro será el efecto. las palabras de nuestras afirmaciones con frecuencia reflejan un deseo de cambio en la vida, como por ejemplo: «Mi pareja perfecta se está manifestando para mí en este momento» o «Estoy desbordante ahora y en todas las manifestaciones futuras».

Conozco personas que llevan sus afirmaciones hasta el grado de convertirlas en una disciplina formal. Empiezan a prepararse en el aseo con notas pegadas alrededor del espejo, recordándose las afirmaciones. Cuando cogen el coche para ir al trabajo por la mañana, pegan las notas en el salpicadero y se las cuelgan en los retrovisores. En el trabajo en su despacho las pegan en la mesa, en el tablón de notas y en la pantalla del ordenador; cada nota es como un recordatorio de esas cosas que han elegido cambiar o traer a sus vidas.

Es evidente que a algunas personas las afirmaciones les han abierto poderosas puertas. Por primera vez, las personas han empezado a sentirse dueñas y responsables de las cosas que les pasan en la vida. A algunas personas las afirmaciones les han funcionado; sin embargo, a otras muchas no. Tras meses de innumerables repeticiones de recordatorios creativos sin resultado alguno, sencillamente han dejado de repetir las afirmaciones. Nuestro antiguo modelo de pensamiento, emoción y sentimiento podría ayudar a esas personas a comprender lo que ha sucedido o lo que no ha sucedido.

Extraído del libro El Efecto Isaías – Gregg Braden.

lunes, 22 de mayo de 2017

FALSA MODESTIA Y EL QUÉ DIRÁN



"...Dicen que si admito que siento emoción al ver mi nombre publicado en la pasta
de un libro publicado, esto afectará la opinión de las personas tienen acerca de mí y que
invalidará todo lo que ha surgido a través mío. Supongo que debo fingir indiferencia ante
estas cosas, decir que nada de esto me ha afectado en absoluto, que estoy por encima de
ese tipo de cosas. Puesto que soy un mensajero espiritual, debería estarlo. Pero no creo
que por ser mensajero no pueda ser feliz con lo que hago o emocionarme hasta el alma
porque todo marcha muy bien. Considero que la iluminación espiritual no se debe medir
por nuestra indiferencia ante aquello que halaga nuestro ego, sino por cuán dependientes
somos de esos elogios para poder sentir paz y alegría.

El ego en sí no es algo malo, sólo lo es cuando está fuera de control. Debemos sentir
desconfianza del ego que nos controla, pero dar la bienvenida al que nos impulsa hacia
delante.

En la vida, nos impulsamos constantemente hacia nuestro siguiente gran logro. El ego
es un regalo que nos ha dado Dios, como todo lo demás en la vida. Dios no nos ha dado
nada que no sea un tesoro y de nosotros dependerá si se presenta como tal en nuestra experiencia.

Estoy convencido de que el ego, igual que el dinero, ha adquirido una mala reputación.
No es el ego ni el dinero ni el poder ni el placer sexual desenfrenado lo que es malo. Es el
uso equivocado de estas cosas lo que no es benéfico, lo cual no define Quiénes Somos Realmente.
Si estas cosas, por sí solas, fueran malas, ¿por qué las habría creado Dios?

Si has escrito estos libros y no tiene nada de malo que así lo digas. No es necesario que
tú, ni nadie se esconda debajo de un arbusto. Esto lo he subrayado con anterioridad. A
menos que aprendas a reconocer Quién Eres y qué has hecho, nunca podrás reconocer a
los demás por Quiénes Son y qué han hecho.

Es cierto que has sido inspirado por Mí para capturar estos principios en forma impresa.
Es verdad que te he dado estas palabras para que las plasmes en papel. ¿Acaso eso le
quita mérito a tu logro? Si es así, entonces no debes honrar a Thomas Jefferson por escribir
la Declaración de Independencia, a Albert Einstein por expresar la teoría de la relatividad,
a Marie Curie, a Mozart, a Rembrandt, a Martin Luther Kings, a la Madre Teresa
o a cualquier otra persona que haya hecho algo notable durante la historia de la raza
humana, porque y los inspiré a todos.

Hijo mío, no puedo comenzar a decirte cuántas personas les he dado palabras maravillosas
para escribir y que no las han escrito. No puedo comenzar a decirte a cuántas personas
les he dado canciones maravillosas para cantar y nunca las han cantado. ¿Quieres
una lista de todas las personas a las que he dado regalos y que nunca los han usado?

Tú has usado los regalos que te he dado y ése es motivo suficiente para sentir emoción.

Tienes una manera de hacer que las personas se sientan bien consigo mismas, justo
cuando están tentadas a sentirse mal.

Únicamente a los que prestan atención, amigo Mío. Únicamente a quienes prestan
atención. Te sorprendería si supieras cuántas personas se encuentran hundidas en la
trampa de “no me siento muy bien conmigo mismo” o en el sistema de creencias que señalan
“no merezco crédito”..."

(Extracto del libro Amistad con Dios de Neal Donald Walsh)




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