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Blog del eBook El Maestro de la Realidad

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domingo, 12 de noviembre de 2017

DESEOS Y DEPENDENCIAS



Disparar gratuitamente

Hay dos tipos de deseos o de dependencias: el deseo de cuyo cumplimiento depende mi felicidad y el deseo de cuyo cumplimiento no depende mi felicidad.

El primero es una esclavitud, una cárcel, pues hago depender de su cumplimiento, o no, mi felicidad o mi sufrimiento. El segundo deja abierta otra alternativa: si se cumple me alegro y, si no, busco otras compensaciones. Este deseo te deja más o menos satisfecho, pero no te lo juegas todo a una carta.

Pero existe una tercera opción, hay otra manera de vivir los deseos: como estímulos para la sorpresa, como un juego en el que lo que más importa no es ganar o perder, sino jugar.

Hay un proverbio oriental que dice: "Cuando el arquero dispara gratuitamente, tiene con él toda su habilidad." Cuando dispara esperando ganar una hebilla de bronce, ya está algo nervioso. Cuando dispara para ganar una medalla de oro, se vuelve loco pensando en el premio y pierde la mitad de su habilidad, pues ya no ve un blanco, sino dos. Su habilidad no ha cambiado pero el premio lo divide, pues el deseo de ganar le quita la alegría y el disfrute de disparar. Quedan apegadas allí, en su habilidad, las energías que necesitaría libres para disparar. El deseo del triunfo y el resultado para conseguir el premio se han convertido en enemigos que le roban la visión, la armonía y el goce.

El deseo marca siempre una dependencia. Todos dependemos, en cierto sentido, de alguien (el panadero, el lechero, el agricultor, etc., que son necesarios para nuestra organización). Pero depender de otra persona para tu propia felicidad es, además de nefasto para ti, un peligro, pues estás afirmando algo contrario a la vida y a la realidad.

Por tanto, el tener una dependencia de otra persona para estar alegre o triste es ir contra la corriente de la realidad, pues la felicidad y la alegría no pueden venirme de fuera, ya que están dentro de mí. Sólo yo puedo actualizar las potencias de amor y felicidad que están dentro de mí y sólo lo que yo consiga expresar, desde esa realidad mía, me puede hacer feliz, pues lo que me venga desde afuera podrá estimularme más o menos, pero es incapaz de darme ni una pizca de felicidad.

Dentro de mí suena una melodía cuando llega mi amigo, y es mi melodía la que me hace feliz; y cuando mi amigo se va me quedo lleno con su música, y no se agotan las melodías, pues con cada persona suena otra melodía distinta que también me hace feliz y enriquece mi armonía. Puedo tener una melodía o más, que me agraden en particular, pero no me agarro a ellas, sino que me agradan cuando están conmigo y cuando no están, pues no tengo la enfermedad de la nostalgia, sino que estoy tan feliz que no añoro nada. La verdad es que yo no puedo echarte de menos porque estoy lleno de ti. Si te echase de menos sería reconocer que al marcharte te quedaste fuera. ¡Pobre de mí, si cada vez que una persona amada se va, mi orquesta deja de sonar!

Cuando te quiero, te quiero independiente de mí, y no enamorado de mí, sino enamorado de la vida. No se puede caminar cuando se lleva a alguien agarrado. Se dice que tenemos necesidades emocionales: ser querido, apreciado, pertenecer a otro, que se nos desee. No es verdad. Esto, cuando se siente esa necesidad, es una enfermedad que viene de la inseguridad afectiva.

Tanto la enfermedad, necesidad de sentirme querido, como la medicina que se ansía, el amor recibido, están basados en premisas falsas. Necesidades emocionales para conseguir la felicidad en el exterior, no hay ninguna; puesto que tú eres el amor y la felicidad en ti mismo. Sólo mostrando ese amor y gozándote en él vas a ser realmente feliz, sin agarraderas ni deseos, puesto que tienes en ti todos los elementos para ser feliz.

La respuesta de amor del exterior agrada y estimula, pero no te da más felicidad de la que tú dispones, pues tú eres toda la felicidad que seas capaz de desarrollar. Dios es la Verdad, la Felicidad y la Realidad, y Él es la Fuente, dispuesta siempre para llenarnos en la medida que, libremente, nos abramos a Él.

Extraído del libro Autorealización interior, de Anthony de Mello

sábado, 11 de noviembre de 2017

MI VIDA ES UN LÍO



Mi vida es un lío. ¿Soy capaz de reconocerlo? Necesito tener receptividad. ¿Estoy dispuesto a reconocer que el sufrimiento y la congoja los fabrico yo mismo? Si eres capaz de darte cuenta, es que comienzas a despertarte.

Ordinariamente, buscamos alivio y no curación. Cuando sufres, ¿estás dispuesto a separarte de ese sufrimiento lo necesario para analizarlo y descubrir el origen que está detrás? Es preferible dejar que sufras un poco más, hasta que te hartes y estés dispuesto a ver. O despiertas tú, o la vida te despertará.

Las componendas y alivios son manejos comerciales del buen comportamiento que te ha metido en la mente tu sentido de buena educación. Si los miras, bien despierto, descubrirás que no son más que utilización, comercio de toma y daca y chantaje, más hipocresía. Cuando ves esto, ¿quieres quitarte el cáncer, o tomar un analgésico para no sufrir? Cuando la gente se harta de sufrir es un buen momento para despertar.

Buda dice: "El mundo está lleno de dolor, que genera sufrimiento. La raíz del sufrimiento es el deseo. Si quieres arrancarte esa clase de dolor, tendrás que arrancarte el deseo."

¿El deseo es cosa buena? Es una cuestión de lenguaje, pues la palabra "deseo", en español, abarca deseos buenos, que son estímulos de acción, y deseos estériles, que a nada conducen. A estos deseos, para entendernos, vamos a llamarlos apegos.

La base del sufrimiento es el apego, el deseo. En cuanto deseas una cosa compulsivamente y pones todas tus ansias de felicidad en ella, te expones a la desilusión de no conseguirla. De no haber deseado tanto que tu amigo te acoja, te contemple y te tenga en cuenta; de no desearlo tanto, no te importaría su indiferencia ni su rechazo. Donde no hay deseo-apego, no hay miedo, porque el miedo es la cara opuesta del deseo, inseparable de él.

Sin esta clase de deseos, nadie te puede intimidar, ni nadie te puede controlar o robar, porque, si no tienes deseos, no tienes miedo a que te quiten nada.

No hay pareja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. Sólo es eterno lo que se basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulnerables.

Extraído del libro Autorealización interior, de Anthony de Mello

viernes, 10 de noviembre de 2017

EL AMOR NO DUERME



Donde hay amor no hay deseos. Y por eso no existe ningún miedo. Si amas de verdad a tu amigo, tendrías que poder decirle sinceramente: "Así, sin los cristales de los deseos, te veo como eres, y no como yo desearía que fueses, y así te quiero ya, sin miedo a que te escapes, a que me faltes, a que no me quieras." Porque en realidad, ¿qué deseas? ¿Amar a esa persona tal cual es, o a una imagen que no existe? En cuanto puedas desprenderte de esos deseos-apegos, podrás amar; a lo otro no se lo debe llamar amor, pues es todo lo contrario de lo que el amor significa.

El enamorarse tampoco es amor, sino desear para ti una imagen que te imaginas de una persona. Todo es un sueño, porque esa persona no existe. Por eso, en cuanto conoces la realidad de esa persona, como no coincide con lo que tú te imaginabas, te desenamoras. La esencia de todo enamoramiento son los deseos.

Deseos que generan celos y sufrimiento porque, al no estar asentados en la realidad, viven en la inseguridad, en la desconfianza, en el miedo a que todos los sueños se acaben, se vengan abajo.

El enamoramiento proporciona cierta emoción y exaltación que gusta a las personas con una inseguridad afectiva y que alimentan una sociedad y una cultura que hacen de ello un comercio. 

Cuando estás enamorado no te atreves a decir toda la verdad por miedo a que el otro se desilusione porque, en el fondo, sabes que el enamoramiento sólo se alimenta de ilusiones e imágenes idealizadas.

El enamoramiento supone una manipulación de la verdad y de la otra persona para que sienta y desee lo mismo que tú y así poder poseerla como un objeto, sin miedo a que te falle. El enamoramiento no es más que una enfermedad y una droga del que, por su inseguridad, no está capacitado para amar libre y gozosamente.

La gente insegura no desea la felicidad de verdad; porque teme el riesgo de la libertad y, por ello, prefiere la droga de los deseos. Con los deseos vienen el miedo, la ansiedad, las tensiones y..., por descontado, la desilusión y el sufrimiento continuos. Vas de la exaltación al desespero.

¿Cuánto dura el placer de creer que has conseguido lo que deseabas? El primer sorbo de placer es un encanto, pero va prendido irremediablemente al miedo a perderlo, y cuando se apoderan de ti las dudas, llega la tristeza. La misma alegría y exaltación de cuando llega el amigo, es proporcional al miedo y al dolor de cuando se marcha... o cuando lo esperas y no viene... ¿Vale la pena? Donde hay miedo no hay amor, y podéis estar bien seguros de ello.

Cuando despertamos de nuestro sueño y vemos la realidad tal cual es, nuestra inseguridad termina y
desaparecen los miedos, porque la realidad es y nada la cambia. Entonces puedo decirle al otro: "Como no tengo miedo a perderte, pues no eres un objeto de propiedad de nadie, entonces puedo amarte así como eres, sin deseos, sin apegos ni condiciones, sin egoísmos ni querer poseerte." Y esta forma de amar es un gozo sin límites.

¿Qué haces cuando escuchas una sinfonía? Escuchas cada nota, te deleitas en ella y la dejas pasar, sin buscar la permanencia de ninguna de ellas, pues en su discurrir está la armonía, siempre renovada y siempre fresca. Pues, en el amor, es igual. En cuanto te agarras a la permanencia destruyes toda la belleza del amor.

No hay pareja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. El apego mutuo, el control, las promesas y el deseo, te conducen inexorablemente a los conflictos y al sufrimiento y, de ahí, a corto o largo plazo, a la ruptura. Porque los lazos que se basan en los deseos son muy frágiles. Sólo es eterno lo que se basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulnerable.

Extraído del libro Autorealización interior, de Anthony de Mello

sábado, 30 de septiembre de 2017

SOBRE PETICIONES Y DESEOS



No eches esos ingredientes no deseados a tu tarta

Imagina que eres un chef en una cocina perfectamente surtida, que contiene todos los ingredientes imaginables. Digamos que tienes una idea muy precisa sobre la creación culinaria que deseas realizar, y que sabes cómo combinar esos ingredientes fácilmente asequibles para satisfacer tu deseo. Cuando te pones manos a la obra, compruebas que hay muchos ingredientes que no son adecuados para tu creación, de modo que no los utilizas, pero su presencia no te incomoda. Simplemente te limitas a utilizar los ingredientes que mejor se adaptan a tu creación y te abstienes de echar a tu tarta los ingredientes inadecuados.

Algunos ingredientes con los que cuenta esta cocina bien surtida armonizan con tu creación, y otros, no. Pero aunque el hecho de añadir algunos de esos ingredientes a tu creación estropearía tu tarta, no sientes la necesidad de destruirlos o eliminarlos de tu cocina, pues entiendes que no tienen por qué acabar en tu tarta a menos que tú los añadas. Y puesto que tienes muy claro qué ingredientes mejorarán tu creación y cuáles la estropearán, no te disgusta que exista una gran variedad de ingredientes.


Hay espacio suficiente para la gran diversidad de pensamientos y experiencias

Desde tu perspectiva No Física de la inmensa variedad de experiencias, creencias y deseos que existen entre las personas de tu mundo, no sientes la necesidad de omitir ni controlar algunas de ellas. Entiendes que en este Universo que se expande hay espacio suficiente para dar cabida a todo tipo de pensamientos y experiencias. Estás decidido a controlar creativa y deliberadamente tu experiencia vital y tus creaciones, pero no tienes la menor intención de controlar las creaciones de los demás.

Esta variedad lejos de preocuparte te estimuló, pues sabías que eras el creador de tu propia experiencia, y entendías que esa variedad te inspiraría a tomar determinados caminos y que el hecho de que otros eligieran otros caminos no significaba que estuvieran acertados o errados, ni que tú estuvieras acertado o errado. Entendías el valor de la diversidad.


Este es el proceso mediante el cual tu Universo se expande

Así pues, tus preferencias o deseos nacen a partir de la variedad o el contraste. Y a partir del momento en que tu preferencia comienza a existir, empieza a atraer hacia sí, en virtud de la Ley de Atracción, la esencia de aquello que coincide con ella, lo cual propicia una expansión inmediata.

Y cuando prestas atención a cómo te sientes y sigues optando por un sentimiento agradable con respecto a tu preferencia recién nacida, permaneces alineado con ella, y al aparecer ésta suave y fácilmente en tu experiencia, confirma que has creado tu deseo.

Pero, junto con esta manifestación física de tu deseo aparece una nueva perspectiva.

Así, las características vibratorias de ti y de todo lo referente a ti se modifican un tanto y pasas a nuevas circunstancias que contrastan entre sí, las cuales inspiran a su vez en ti circunstancias nuevas, y de ti emanan nuevos cohetes de deseo.

Y desde el momento en que existe este nuevo deseo, comienza a vibrar y a atraer otras cosas hacia sí, y a expandirse. De modo que ahora, mientras sigues prestando atención a cómo te sientes, y eliges pensamientos agradables sobre esta preferencia recién nacida, permaneces alineado con ella en sentido vibratorio. Así, fluye suave y fácilmente hacia tu experiencia, y con ello creas de nuevo tu deseo. Y alcanzas de nuevo un potente punto de claridad en el que te rodean otros factores que contrastan entre sí, que propiciarán otro cohete de deseo...

Extraído del libro Pide y se te dará de Esther y Jerry Hicks

viernes, 28 de julio de 2017

ALQUIMIA PARA FORMULAR TUS DESEOS



¿Qué te gustaría ver en tu vida? ¿Qué te gustaría conseguir? ¿Hay algo que te gustaría mejorar? ¿Qué es lo que te preocupa en este momento? ¿Qué situación te produce un mayor desgaste de energía? Si hubiese algo que pudieses hacer para cambiar tu situación actual, ¿qué sería? No te preocupes si los deseos te desbordan. De momento escoge uno y sigue avanzando.

Una vez que te has formado una imagen mental de tu deseo, el siguiente paso es traducir esa imagen a palabras. Las palabras son pensamientos expresados y lo que te pido ahora es que formules tu deseo.

Existe una alquimia especial para formular deseos y ésta incluye:
El deseo tiene que estar formulado en tiempo PRESENTE tal y como te gustaría que fuese realidad. El Universo no puede hacer otra cosa que producir la manifestación directa de tus pensamientos. Si piensas en términos de quiero todos tus recursos internos reafirmarán el concepto de querer y no el de tener o ser. Es decir, el resultado será tu deseo de ese algo. Si te concentras en el tengo, soy, voy a, tus recursos internos encontrarán la manera de que se haga realidad. Así que en lugar de quiero tener más tiempo para disfrutar de mi familia, di tengo tiempo libre para disfrutar de mi familia. En lugar de quiero sentirme satisfecha en mi vida, di voy a sentirme satisfecha en mi vida o puedo sentirme satisfecha en mi vida.

Es importante también que el deseo esté formulado en POSITIVO. Céntrate en lo que quieres ver o materializar en lugar de centrarte en lo que quieres evitar o no quieres tener. El pensamiento es creador y si te centras en lo que no quieres sólo harás que eso persista en tu vida. La atención da energía. Cualquier cosa a la que prestes atención crecerá con más fuerza en tu vida. Cualquier cosa a la que dejes de prestar atención, se marchitará, se secará y desaparecerá.

Al formular el deseo puede que te encuentres con alguna resistencia interna. Si es así analiza si se trata de algo que realmente QUIERES o DESEAS y no de algo que surge de tus exigencias de DEBO o TENGO QUE. Para que el proceso de creación funcione es necesario que el deseo sea algo que realmente QUIERAS ver hecho realidad en tu vida.

Recuerda que se trata de tu proceso de creación y por lo tanto tiene que ser algo que DEPENDA DE TI. Aquellos deseos que implican un cambio de actitud en otra persona están condenados al fracaso. ¿Qué estas dispuesto a hacer para que esa nueva realidad se muestre en tu vida? ¿Qué estás dispuesto a dejar de hacer para que se cumpla tu deseo? Una vez tengas formulado tu deseo y te hayas creado una imagen mental del mismo el siguiente paso es añadirle EMOCIÓN.

Si el deseo no te motiva, no te mueve a la acción, no conseguirás nada. Una forma de añadirle emoción es a través de la visualización. Visualiza tu nueva realidad y visualízate a ti mismo viviendo esa nueva realidad. Vívela con los cinco sentidos. Cuanta mayor carga emocional le pongas más energía añadirás a la fórmula y será más fácil que atraigas eso que deseas.
Si quieres cambiar algo de tu vida, no te limites a desearlo y ¡CREALO!

Añadiría, que antes de proceder a esta interesante tarea alquímica tenemos que darnos permiso para desear. A veces, mantenemos contratos inconscientes con nuestro árbol genealógico con cláusulas que nos impiden ser lo que somos, desear lo que deseamos ni vivir la vida que queremos vivir. Hay que enterrar esos contratos firmados con una gota de nuestra sangre y empezar a diseñar nuestra realidad.

Alejandro Jodorowsky nos dice en sus 10 recetas para ser feliz, no hay alivio más grande que comenzar a ser lo que se es. Desde la infancia nos endilgan destinos ajenos. No estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios.
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Alejandro Jodorowsky.

miércoles, 31 de mayo de 2017

EL DESEO COMO OBSTÁCULO



A menudo hay una falta de comprensión de la función del querer y desear. La ilusión principal se ve en la afirmación: "La única manera en la que conseguiré lo que quiero es deseándolo; si me dejo llevar por mi deseo, no conseguiré lo que quiero." En realidad, lo contrario es cierto.
El deseo, especialmente el deseo fuerte (es decir, el anhelo), con frecuencia bloquea lo que queremos conseguir. ¿Por qué es esto así?

En realidad, la manera por la que algo llega a nuestra vida es porque lo hemos elegido. Fue el resultado de nuestra intención, o tomamos una decisión. Ha llegado a nuestra vida, a pesar del deseo. El desearlo fue en realidad un obstáculo para su realización o adquisición. Esto es porque el deseo
literalmente significa, "yo no tengo." En otras palabras, si decimos que deseamos algo, estamos diciendo que no es nuestro. 

Cuando decimos que no es el nuestro, ponemos una distancia psíquica entre nosotros y lo que queremos. Esta distancia se convierte en un obstáculo que consume energía.
Lo imposible se vuelve posible tan pronto como estemos totalmente entregados. Esto se debe a que el querer bloquea el recibir y da lugar al miedo por no conseguirlo. La energía del deseo es, en esencia, una negación de que lo que queremos es nuestro por pedirlo.

Esta es una forma diferente de ver el logro de metas a la que estamos acostumbrados por la programación de nuestro mundo. Estamos acostumbrados a representar la ambición y el éxito asociados al trabajo duro y las clásicas virtudes de la " ética Protestantes". Estas incluyen el auto-sacrificio, el ascetismo, un gran consumo de esfuerzo y empeño, mantener la nariz en la muela, apretarse el cinturón, adaptarse, y toda la severidad del trabajo duro. 

Cuando miramos todo este panorama, parece difícil, ¿no es así? Bueno, lo es. Se trata de luchar, y de la lucha resulta el bloqueo que hemos puesto en nuestro propio camino debido al deseo.

Comparemos el arduo camino de la conciencia inferior para lograr las metas con un estado superior de la conciencia en el que hemos reconocido y dejado el deseo, y estamos en un estado más libre. En un estado más libre, lo que se elige se manifiesta en nuestra vida sin esfuerzo. Entregamos la emoción del deseo y, acambio, simplemente elegimos la meta, visualizándola amorosamente, y permitiendo que suceda porque vemos que ya es nuestra.

¿Por qué es ya nuestra? En un estado inferior de conciencia, el universo es visto como un sacrificio negativo, frustrante, y reacio. Es como un padre malo, mezquino. En un estado más elevado de conciencia, nuestra experiencia del universo cambia. Ahora se vuelve como un padre que da, ama, provee incondicionalmente y que quiere que tengamos todo lo que queremos, y está para que le pidamos. Esto está creando un contexto diferente. Está dando al universo un significado diferente.

Aunque el mundo puede ser mezquino y hostil para las demás personas, no hay ninguna razón por la que debamos creer ese paradigma.

Extracto del libro "Dejra ir: el Arte de la entrega" del Dr. D.Hawkins)



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