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Blog del eBook El Maestro de la Realidad

sábado, 2 de diciembre de 2017

EN EL NIVEL DEL CORAJE


En el nivel del coraje, empezamos realmente a ser conscientes. Nos concebimos teniendo libertad y la capacidad de elegir. Ya no tenemos que ser víctimas, y la libertad en el sentido psicológico, emocional y espiritual es posible. Por lo tanto, mucha menos rigidez está presente, y debido a la flexibilidad y a la capacidad para implicarse y el genuino amor por los demás, la gente en este nivel son buenos padres, jefes, empleados y ciudadanos.

Existe la capacidad de ponernos en el lugar del otro y la preocupación por los sentimientos de los demás, así como también por su bienestar general. A pesar de que los sentimientos negativos inferiores aún tienden a ocurrir, ellos no predominan ni determinan el propio estilo de vida; esto es, lo que hacemos incluso estando asustados. Las personas en este nivel son la columna vertebral de un país. Son las personas a las que recurrir cuando es necesario hacer algo por el bien común. Ellos son de fiar y se puede contar con su disposición a aceptar la responsabilidad. En este nivel, se da la conciencia social y el humanitarismo. Como base de las decisiones morales, la culpa toma el asiento de atrás por el bienestar de los demás.

Es a partir de este nivel que tomamos dichos tales como: "El éxito genera éxito". Ya que del adecuado funcionamiento, se da una retroalimentación positiva, lo que refuerza la confianza y permite una mayor auto-exploración, así como también del mundo. Aunque el esfuerzo sigue siendo necesaria para alcanzar las metas, es mucho menor que en los niveles inferiores. Hay una mayor satisfacción y gratificación porque hay una mayor recompensa con menor esfuerzo que el que sería necesario para superar el miedo. Hay mucha mayor capacidad, no sólo para buscar ayuda, sino para poder utilizarla y beneficiarse de ella.

El dinero se utiliza de una manera mucho más constructiva, y hay una preocupación por cómo los gastos afectarán la vida de los demás. El dinero no se gasta únicamente para la auto-gratificación, el auto-engrandecimiento, o el auto-enriquecimiento, sino que es visto como una herramienta para el logro.

Este nivel es el primero en que la verdadera consciencia espiritual se vuelve posible. Debido al afloramiento del egoísmo y la renuncia de la identificación con el pequeño yo, hay una vivencia de energías más elevadas y la esperanza de una mayor consciencia. En los niveles inferiores, Dios se ve desde la coloración emocional de ese nivel. Así, en la apatía, toda la relación con Dios es desesperada, si es que siquiera se puede considerar. En el nivel del sufrimiento, uno se siente irremediablemente separado de la ayuda de Dios. Cuando se sobrepone la culpa, la persona se siente indigna de cualquier relación con Dios, y espera el castigo en lugar del amor. En el nivel del miedo, el miedo puede ser tan grande que el problema de Dios no puede ni siquiera ser afrontado, por lo que el tema es borrado de la conciencia, y Dios es visto como temible, castigador, vengativo, celoso y enojado. En el nivel de la ira, Dios es visto como privativo, arbitrario, caprichoso, y fallido. En el nivel del orgullo, existe el egoísmo sobre la propia posición religiosa o espiritual, caracterizada por la rigidez, la inflexibilidad, la intolerancia, la propensión hacia la exclusividad, el fanatismo, el espíritu de clan, la discusión religiosa y la guerrera.

En el nivel del coraje, estamos dispuestos a asumir la responsabilidad de nuestra posición religiosa o espiritual. La mayor consciencia a menudo da lugar a la aparición de la búsqueda espiritual, y la búsqueda de la verdad en su sentido religioso o espiritual verdaderamente despierta. Esto puede derivar en una reafirmación de nuestra posición anterior, pero a partir de ahora desde un punto de vista totalmente nuevo, -el de la elección. Se pueden producir cambios, que pueden ser lentos y graduales, o repentinos. En este nivel, se da el despertar de la conciencia y la comprensión de nuestras creencias y puntos de vista que son ahora el resultado de nuestra elección, y no sólo el resultado de la ciega programación anterior. Hay una búsqueda del sentido, y esto puede ocurrir en el plano de la ética y del humanitarismo y no en el área específicamente indicada como religión oficial. Investigamos nuestra función social y papel en el mundo, y nos preguntamos por el valor de nuestras vidas, y no sólo para nosotros mismos sino también para los demás.

Carl Jung dijo que la personalidad saludable es igualmente equilibrada entre el trabajo, el ocio, el amor, y un aspecto de la personalidad llamado espiritualidad, que también podríamos definir como la búsqueda del sentido y el valor. Estas investigaciones traen trastornos internos pero también momentos de aceptación y paz. Hay momentos de comprensión intuitiva que nos invitan a continuar la búsqueda, para averiguar si hay algo más allá del mundo físico y material y sus fenómenos en constante cambio.

Este nivel de conciencia es un buen punto de partida para observar y dejar más sentimientos negativos. En este nivel, tenemos la energía, la capacidad, la auto-confianza y la voluntad de adquirir nuevas destrezas y someterse a los necesarios pasos de aprendizaje. En este nivel, hay un deseo de auto-superación y la constatación de que son posibles mejores estados de ánimo. El nivel del coraje sabe que no es necesario soportar el dolor y el sufrimiento de las emociones negativas o su interferencia con las satisfacciones de la vida.

En el coraje, ya no estamos dispuestos a pagar el coste de la negatividad. Estamos preocupados por los efectos de nuestros sentimientos negativos sobre el bienestar de los demás con los que estamos estrechamente asociados. La mayoría de las personas que han aprendido la técnica del dejar ir seguirán utilizándola hasta que hayan alcanzado este nivel de conciencia. En este nivel, los problemas más importantes de la vida están ahora bajo control. Están experimentando la satisfacción profesional y el éxito. Las necesidades materiales están provistas. Los principales problemas en las relaciones se han enderezado. Ya no estamos experimentando conscientemente el dolor y el sufrimiento, y existe la satisfacción de haber crecido y haberse desarrollado en ciertas áreas.

En el nivel del coraje, nuestra capacidad de amar está ahora mucho más fortalecida, y tiene poder para apoyar y animar a los demás, prestándoles fortaleza a lo que es positivo y constructivo en ellos. Ayudar a su desarrollo nos brinda el placer de ver su crecimiento y su creciente felicidad. Esta capacidad en nosotros puede crecer y ser incluso más fuerte.

Puede llegar a ser cada vez más potente y auto-gratificante, y también más beneficiosa para los demás.

Podemos utilizar el coraje para reforzar nuestro deseo de crecer más allá de nuestro estado actual, porque en este nivel, ya estamos recibiendo indicios de que existe algo en nosotros que había pasado hasta ahora desapercibido. Éstos son indicados por los repentinos episodios de perfecta quietud y paz en los que tenemos una gran claridad, comprensión y sensibilidad a la belleza.

Extraído del libro Dejar ir: el Arte de la entrega, del Dr. D. Hawkins

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